“¿Cuál es el propósito, venerable señor, cuál es el provecho de la virtud?”
“La liberación del remordimiento, Ānanda.”

Active Dharma es una práctica espiritual budista para practicantes laicos que utiliza el caos de la vida diaria como vehículo de purificación.

El objetivo de los practicantes de Active Dharma es: Alcanzar la nobleza a través de la práctica heroica del Buddhadharma.

Su práctica requiere el cultivo de honestidad sobre la condición propia y un abandono constante de los impulsos egoístas.

Si bien hay un momento y lugar para la práctica espiritual pasiva, Active Dharma, como su nombre lo indica, favorece la práctica activa.

Nuestro método se basa en Triple Entrenamiento establecido por el Buda:

  1. Cultivo de sabiduría (paññā)
  2. Virtud (sīla)
  3. Meditación (samādhi).

 

Mediante estas tres prácticas, establecemos las bases de una genuina conducta desinteresada y heroica, basada en la realización de que el Ego es imposible de establecer (anatta).

Desde nuestro punto de vista, solo entonces uno está realmente listo para beneficiar a otros.

Nuestro camino

El Buda enseñó muchas rutas hacia la liberación, y nosotros seguimos el camino establecido en el Cetanākaraṇīyasutta:

  1. Desarrollo de virtud
  2. Liberación del remordimiento
  3. Cultivo de felicidad que no depende de condiciones
  4. Éxtasis sagrado
  5. Calma natural
  6. Placer mental
  7. Absorción meditativa
  8. Cognición pura
  9. Desencanto con la felicidad mundana
  10. Desapego de placeres mundanos.
  11. Libertad total
 

Active Dharma se rige estrictamente por el principio de condicionalidad (idappaccayata), que establece: si esto surge, aquello surge. Si esto cesa, aquello cesa.

La condicionalidad significa que si surge la virtud, surge la liberación del remordimiento. Si surge la liberación del remordimiento, surge la felicidad que no depende de condiciones. Si surge la felicidad que no depende de condiciones, surge el éxtasis sagrado, etc… Si surge el desapego de placeres mundanos, surge la libertad total.

Siguiendo el mismo principio, si no surge la virtud, tampoco surge la liberación del remordimiento, lo que resulta en la ausencia de la libertad total.

A través de esta comprensión, evitamos saltarnos los pasos necesarios para un desarrollo espiritual genuino.

Si esto suena como un camino que te gustaría recorrer. Suscríbete a Thunderbolt.