Por qué los humanos somos tan nocivos

Foto de Peter Forster en Unsplash

Al ver las noticias, seguro sientes impotencia, enojo y frustración ante tantas actos absurdos y actitudes agresivas.

“¿Qué le pasa a la gente? ¿Por qué no pueden ser buenas personas? ¿Por qué se ponen así? ¿Por qué tanto odio?”

Tal vez te preguntes por qué no son como tú.

Pero bien sabes que tú también estás en el hoyo.

Lo estamos todos.

Por más yoga que hagas, por más meditaciones guiadas que escuches, por más mantras que recites, inciensos que prendas, aceites esenciales que te untes, psicólogos que veas o ansiolíticos que te tomes, te sigues emputando de más, sigues siendo impaciente, le sigues gritando a tus seres queridos, te sigues devaluando y, por lo tanto, saboteando cualquier intento de mejorar tu condición. Sigues triste.

Sigues igual.

Bueno, un poquito mejor…

La causa de nuestra naturaleza nociva es la misma para todos

La razón no es un trauma de la niñez, aunque sin duda los traumas complican todo.

No, es algo de índole ontológica, es un suceso que tiene que ver con nuestra cognición, es un error en la forma en la que nos concebimos a nosotros mismos y al mundo entero.

O sea, no somos bien, no conocemos bien, no concebimos bien.

Somos mal, conocemos mal, concebimos mal.

Y esto pasa desde antes de salir del vientre de nuestras madres, pasa desde que somos concebidos. Bueno, según el Buda, esto pasa desde tiempos inmemoriales (infinitas vidas pasadas).

¿Y deja de pasar?

Claro. Deja de pasar cuando comenzamos a ser bien, conocer bien y concebir bien.

¿Y cómo se es, se conoce y se concibe bien?

Necesitamos que alguien que sepa ser, conocer y concebir bien, nos diga cómo. Sin eso, no hay forma.

Por fortuna, los discursos del Buda siguen presentes, después de 2,600 años de haberlos pronunciado.

Por fortuna hubo gente que siguió las instrucciones que dio el Buda, y gracias a ello han sabido ser, conocer y concebir bien.

Hoy en día hay gente así. Muy poca pero la hay.

En lo que encuentras a alguien que tenga esta maestría, si quieres comenzar a parar el tren de tu nocividad (y así dejar de ser parte del problema), haz lo siguiente:

  1. Lee los discursos del Buda. Estos son mis sitios favoritos para leer lo que dijo el Buda: Sutta Central, Dhamma Talks y Access to Insight.
  2. Lee varias veces un mismo discurso. Puede que lo que el Buda dijo es demasiado obvio, demasiado simple o repetitivo. Pero quien sabe trabajar con la palabra del Buda, sabe que el poder de su Dharma se descubre al exponerte varias veces a éste. Si un discurso te parece muy ordinario, ello significa que tal vez no has penetrado a su verdadero poder. Léelo varias veces.
  3. Lee varias traducciones: Cómo se traduce importa. Bastante. Hay quienes dicen que Jhana significa absorción meditativa, otros dicen que significa inmersión. ¿Cuál es la forma correcta? A veces no la hay ya que para algunas personas funciona un término, para otras funciona otra palabra.

En la lectura de la palabra del Buda se encuentra el ser, conocer y concebir correcto, justo lo que necesitamos para dejar de ser nocivos.

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