Meditación guiada 1: serenidad natural y expansión de consciencia

Cuando meditamos, lo hacemos un poco diferente a como lo hacen otros. Por lo regular unos lo hacen en silencio total, y otros se dejan guiar por el instructor.

En nuestras sesiones, la meditación guiada ocurre de forma colectiva. Es decir, comienzo con algunas indicaciones sobre la experiencia sensorial y, una vez que se ha establecido cierta concentración, le pido a los asistentes que nos compartan su experiencia justo durante la práctica, para que así nos guiemos los unos a los otros.

Esto nos revela mucho sobre nosotros mismos.

Más allá del ego espiritual

En lugar de hacer una práctica de meditación individual que se queda confinada a una sola persona (aun si lo haces en grupo), al compartir nuestra meditación en tiempo real rompemos con nuestra burbuja.

No solo eso: al ser varios los que nos guiamos, nos mantenemos en el momento presente, con muchas menos distracciones.

En esta sesión, nuestra práctica de mindfulness se enfocó en la respiración, el cuerpo, la cualidad de las sensaciones (agradables, desagradables o neutrales), las emociones, el dolor físico y de las sensaciones sutiles más allá de las partes del cuerpo.

Le compartí a los asistentes cómo calmarnos de forma natural y espontánea, en lugar de hacerlo mediante la voluntad, para así no tener una práctica forzada o tensa.

También revelo cómo usar las sensaciones agradables para abrir la mente y así expandir nuestra consciencia.

Hablamos sobre la respiración controlada versus la natural, los centros energéticos o chakras, y los nudos o bloqueos energéticos que experimentamos conforme avanzamos en la práctica.

Te recomiendo ampliamente que veas la grabación y medites con las instrucciones ahí dadas. Verás que poco a poco la serenidad y claridad comenzarán a surgir en tu percepción.

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