La lógica del nirvana

Foto de Johannes Plenio en Unsplash

Imagina que un día te das cuenta de que YA NO estás ansios@.

El día se siente ligero, abierto y con vida. Como si de repente los colores hubiesen regresado. 

Puedes respirar mejor, no hay fatiga ni exceso de energía. Estás en un delicioso balance que te permite apreciar los pequeños detalles del día cómo el café en la mañana, el aire fresco o el trino de los pájaros.

Un sueño, dirás. Pero según el Buda, sí es posible vivir así.

Él habló de nirvana, pero más que referirse a un estado o a un “cielo budista”, se refería a un suceso específico. 

En las enseñanzas budistas, todas las cosas surgen cuando sus causas y condiciones están presentes.

Por ejemplo, una fogata surge cuando hay leña seca, llama, oxígeno y contacto entre la leña, la llama y el oxígeno.

Pero cuando uno de los ingredientes se acaba, la fogata se apaga.

El Buda decía que nirvana o nibbana (en Pali), era la extinción de las causas de sufrimiento, es decir, de la codicia, aversión y la ignorancia.

De la misma forma en la que una fogata se apaga cuando se acaba uno de sus combustibles, el sufrimiento se apaga cuando se acaban la codicia, aversión y la ignorancia.

Nirvana como un resultado del que no te puedes escapar

Esto nos dice mucho. Si por alguna extraña razón quisiéramos sufrir de nuevo, no podríamos sufrir porque no tendríamos combustible.

Lo cual nos revela otra cosa más: el cese del sufrimiento se debe a que se acaban sus causas y no a que nosotros decidimos dejar de sufrir.

Si alguna vez te preguntaste por qué no podías dejar de estar estresad@, esta es la razón: es imposible calmarse con solo la fuerza de voluntad.

Uno se calma cuando las causas del estrés se acaban y muchas de estas causas no tienen  nada que ver con nuestra voluntad.

Entonces, nirvana es en realidad el cese de combustible de sufrimiento, el cese de sufrimiento y de la liberación inevitable del sufrimiento.

¿Oíste eso? Liberación inevitable del sufrimiento.

“Dime entonces cómo se extinguen las causas, Alex.”

Con Tres Entrenamientos:

  1. Acción saludable
  2. Meditación
  3. Sabiduría

El primero, en resumen, se refiere a dejar de hacer actos nocivos (agresiones, descuido de la salud, no ser responsable, etc.) y cultivar actos saludables (ser pacífico, cultivar bienestar físico, mental y emocional, hacer nuestros deberes y atender nuestras responsabilidades).

El segundo trata sobre el cultivo de serenidad, quietud o tranquilidad mental, y también de claridad cognitiva, a través de la práctica genuina de la meditación, en este caso meditación budista.

El tercero tiene que ver con el abandono de perspectivas erróneas, falsas o nocivas, y el adoptar una perspectiva correcta de la realidad, la cual posee entendimiento sobre la naturaleza de los sucesos y se apoya en una consciencia que trasciende la neurosis. Se trata de despertar y abandonar los engaños egocéntricos con los que cargamos.

Cuando me enteré de todo esto, es decir, de que hay un método para dejar de sufrir de forma permanente, pensé: ¿dónde me apunto?

Uno se inscribe a este “curso” que dio el Buda, justo al tomar la decisión de entregarse por completo a erradicar las causas del sufrimiento mediante la maestría de los tres entrenamientos.

Suena imposible, sí. Pero al entender qué es en realidad nirvana, también me suena bastante posible.

Me quedo con la segunda perspectiva.

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