El linaje de los nobles

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Arya (Sánscrito ārya; Pāli: ariya) adjetivo masculino y neutro

  1. (adjetivo) perteneciente de al pueblo Ariya
  2. (adjetivo & masculino) noble, sublime, fino; que pertenece a los nobles (usado especialmente de las enseñanzas y seguidores del Buda, casi = ‘Budista’); un noble (uno que no es puthujjana).

Puthujjana (Sanskrit: pṛthagjana; Pāli: puthujjana) masculino

  1. un mundano común; persona sin educación
  2. un hombre bajo, un hombre vulgar no ilustrado, la masa, gente baja

Según el Buda, nadie nace noble.

Rico, pobre, miserable, próspero; sano, enfermo, capaz, discapacitado; hombre, mujer, humano, animal; occidental, oriental, norteño, sureño; con privilegio, sin privilegio; heterosexual, queer; blanco negro; izquierdista, derechista; conservador, progresista; capitalista, marxista, anarquista, fascista; pro-vida, pro-elección; provacunación, antivacunas…

Todos nacemos ignorantes, sin educación, bajos y vulgares.

Todos somos parte de la masa. Y si seguimos careciendo de entrenamiento espiritual, permaneceremos en la turba ignorante.

Este es un hecho hermoso. Significa que la nobleza no se basa en ninguna de las condiciones antes mencionadas.

¿Naciste rico? Eso no te hace noble. ¿Naciste negro, moreno o blanco? Eso tampoco te hace noble.

Incluso si adoptas un punto de vista ideológico, político o filosófico, a los ojos de Buda eso no te convierte en una persona noble.

Nuestra condición innoble

Según él, antes de la práctica espiritual todos somos puthujjanas o innobles.

Todos tomamos decisiones ignorantes con consecuencias dañinas. Todos asumimos erróneamente cómo son las cosas, malinterpretando la realidad una y otra vez.

Todos sufrimos como animales encadenados a relatos ilusorios, arrastrados por la inercia despiadada de nuestra ansiedad, ira, impaciencia, soberbia, desesperación, lujuria y miedo.

Todos somos esclavos de los caprichos de nuestras mentes auto-engañadas.

El Buda dice que hemos sido así desde tiempos inmemoriales. Pero también dijo que podemos volvernos nobles, que podemos dejar de ser puthujjanas y convertirnos en aryas (nobles).

El camino a la nobleza

Si practicamos con diligencia y si domamos nuestro cuerpo, habla y mente, nos convertimos en seres sabios que no se engañan. Nos dejan de afectar las condiciones adversas, no nos conmueven las condiciones favorables, nos enfocamos en acciones sanas y evitamos acciones dañinas.

La nobleza comienza cuando se nutren las virtudes ordinarias como la honestidad y la humildad. Entonces, si continuamos madurando nuestra formación, lograremos un estilo de vida más cuerdo.

Esto prepara el escenario para un mayor desarrollo que viene a través de un entrenamiento espiritual superior. Si uno tiene la fortuna de encontrar un maestro y recibir enseñanzas de Dharma, puede nutrir la nobleza hasta el punto de darse cuenta de las Verdades Nobles que Buda descubrió cuando aún era un ser ordinario, justo antes de su iluminación.

Las Verdades Nobles son:

  1. Hay sufrimiento.
  2. La causa del sufrimiento es el deseo.
  3. El sufrimiento cesa cuando cesa el deseo.
  4. Hay un camino que conduce a la cese del sufrimiento.

Estas Verdades son nobles por varias razones. En primer lugar, son Verdades vistas por los aryas, por lo que se les llama las Verdades de los Nobles. En segundo lugar, cuando los puthujjanas las entienden y las ponen en práctica, allanan el camino hacia el linaje de los Nobles. Y finalmente, cuando las Verdades son penetradas y verificadas en la experiencia, ennoblecen a quienes las penetran.

A partir de ese momento, la nobleza no puede revertirse. La verificación de las Verdades remueve al practicante de la casta de los mundanos y lo coloca en el linaje de los Nobles.

Bhikkhu Bodhi escribe:

“En los discursos, el Buda clasifica a los seres humanos en dos amplias categorías. Por un lado están los puthujjanas, los mundanos, aquellos que pertenecen a la multitud, cuyos ojos todavía están cubiertos con el polvo de las impurezas y el engaño. Por otro lado, están los ariyans, los nobles, la élite espiritual, que obtienen este estatus no por nacimiento, posición social o autoridad eclesiástica, sino por su nobleza interior de carácter”.

La nobleza de las verdades, Bhikkhu Bodhi

A lo largo de los discursos, el Buda habla una y otra vez de las diferencias entre puthujjanas y aryas. A veces dice que los puthujjanas sufren profundamente cuando experimentan molestias físicas, a diferencia de los aryas que no sufren. Otras veces, dice que los aryas entienden cómo son las cosas, entienden que las cosas surgen de manera dependiente y que las cosas son impermanentes, mientras que los puthujjanas no ven ni entienden estas cosas.

Esta es la razón por la cual los seres sin entrenamiento sufren.

La enseñanza del Buda tiene como objetivo hacer de uno un arya, un Noble.

Nadie nace especial

El hijo de Buda, Rahula, no nació noble. Ni siquiera el mismo Buda nació noble. Nació en un palacio, en una familia muy rica, y era un príncipe bien. Pero esos hechos no lo convirtieron en una persona noble.

Lo que lo convirtió en un arya fue su entrenamiento espiritual, la práctica y la realización de las Nobles Verdades. Es un hecho innegable que todo el mundo puede comprobar. Si te encuentras con un hombre noble como los descritos en las enseñanzas de Buda, es evidente que su comportamiento es inusualmente sano, extraordinario y sublime. Si te encuentras con un hombre innoble, su comportamiento deja mucho que desear.

En otras palabras, te conviertes en un buen escritor practicando el oficio de escribir. Lo que prueba que eres un buen escritor es la calidad de tu escritura. Te conviertes en un excelente atleta entrenando con disciplina todos los días. Lo que prueba que eres un excelente atleta es tu rendimiento deportivo. Te conviertes en un hablante experto de un idioma extranjero al estudiar y practicar durante mucho tiempo. Lo que demuestra tu experiencia es tu capacidad para hablar con fluidez y escribir sin esfuerzo en un idioma extranjero.

De la misma manera, te conviertes en un Noble al estudiar y practicar los entrenamientos espirituales diligentemente. Lo que prueba tu nobleza es tu comportamiento noble. No hay forma de evitar esto. La nobleza se basa en la acumulación de mérito y sabiduría. Punto. No hay institución que conceda o niegue la nobleza. No hay autoridad que certifique o rechace la nobleza.

La primera fase de la nobleza

La primera fase se basa en el deseo de dejar de ser puthujjana y aspirar a convertirse en arya. Todo se reduce a saber que es posible convertirse en una persona excelente. Descubres esta posibilidad cuando conoces a los Nobles, cuando lees textos escritos por los Nobles y cuando comprendes que tú también puedes convertirte en un Noble.

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