El bodhisattva es el héroe: El camino al heroísmo espiritual – 2da parte

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Foto de Simone Pellegrini en Unsplash

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Desde que nacemos, aprendemos que vivimos y morimos como humanos. Que estamos aquí solo para hacer cosas como estudiar, trabajar, viajar y divertirnos. Que existimos solo para casarnos, tener mascotas, crear una familia, retirarnos y luego tener nietos. Y ya. Fin. 

Pero creer que solo podemos ser humanos es un desperdicio de tiempo, energía y de vida. Con este cuerpo, esta mente y con las herramientas correctas, podemos ser más. Mucho más. Solo hay que trascender este límite autoimpuesto. 

La idea de ir más allá de tus creencias limitantes no es nueva. Los pseudogurús de la espiritualidad la promocionan y venden cada que pueden. Y sí es una buena idea. Dejar atrás creencias como que eres un bueno para nada, o que solo sirves para una cosa, es muy liberador y benéfico. Pero rara vez escuchas hablar a estos pseudogurús de nuestra humanidad como una creencia limitante más.

“Ser humano” es una etiqueta más

Y es que si nos deshacemos de esa creencia limitante, las posibilidades son infinitas. Por ejemplo, podemos ser virtud liberada que logra sucesos que ni en sueños creíamos que eramos capaces de realizar. Cuando el ser humano se olvida de su condición limitada, logra hacer arte sublime, arquitectura sagrada, inventos revolucionarios o incluso verificaciones científicas de teorías que cuestionan las leyes de la física.

Podemos volvernos perseverancia heroica que erosiona hábitos nocivos con los que nos hemos hecho daño incalculable. Podemos ser compasión sobrenatural que no le teme al trabajo monumental que se tiene que hacer para cambiarle la vida para bien a otro ser vivo. Podemos transformarnos en paciencia trascendental que permanece inamovible ante las recurrentes fallas y brotes de neurosis de los que no se han liberado todavía; o podemos volvernos creatividad sagrada que altera la realidad más allá de lo que creemos posible.

¿Y cómo nos deshacemos de esa limitante mental? No se logra con cursos o programas de desarrollo humano. No se logra mediante años en terapia, ni tampoco bajo la dirección de un coach de vida. No se logra siendo disciplinado en el sistema, ni tampoco siendo un radical ideológico. La lectura de libros libera hasta cierto punto, pero las palabras siempre se quedarán cortas al compararlas con la libertad mental que realmente podemos lograr mediante métodos más hábiles.

Por supuesto todo lo anterior sirve si tu objetivo es ser un mejor humano. Pero para ser totalmente libres de las limitantes humanas, lo anterior no es suficiente. Lo único que nos permite trascender la condición humana y volvernos seres extraordinarios es una práctica espiritual genuina y diligente.

El método insuperable que lleva al heroísmo

¿Puede ser una práctica de cualquier tradición espiritual? No lo sé. Pero digamos que confío más en las que se enfocan en la práctica constante y en la aplicación de la espiritualidad a la vida diaria. Puede ser una tradición reciente como la de los grupos de autoayuda, o una milenaria como el Dharma o enseñanza del Buda.

El Budadharma surgió hace 2,500 años. Su objetivo es ayudar a los seres a ser libres del sufrimiento. Si estudias y practicas el Budadharma con diligencia, éste sin duda disolverá las condiciones que te llevan a la ansiedad, angustia, lamentación, adicciones de todo tipo y miseria. Además, el Budadharma se deshace de la ceguera emocional y cognitiva en la que vivimos, y nos revela una paz que no depende de condiciones.

Pero practicar el Dharma del Buda solo para dejar de sufrir, es un objetivo limitado. Esta enseñanza tiene el poder de llevarnos más allá de la erradicación del sufrimiento. Puede volvernos, como dije en el post anterior, el héroe encarnado.

Pero antes de describir ese proceso, primero tenemos que preguntarnos: ¿qué es un héroe?

Encontré estas definiciones en la Real Academia Española y en el diccionario Merriam-Webster:

Héroe

  1. Persona que realiza una acción muy abnegada en beneficio de una causa noble.
  2. Persona ilustre y famosa por sus hazañas o virtudes.
  3. Figura mitológica o legendaria a menudo de ascendencia divina dotada de gran fuerza o habilidad.
  4. Guerrero ilustre.
  5. Persona admirada por sus logros y nobles cualidades.
  6. El que muestra gran valentía.

El bodhisattva es el héroe budista

En el Budadharma, estos aspectos sin duda los muestra el Buda. Pero la otra figura budista que los manifiesta es el Bodhisattva: el ser destinado a volverse un Buda para el beneficio de todos los seres.

Bodhi significa iluminación o despertar. Sattva significa existencia o ser. Por lo tanto, el Bodhisattva es esa existencia despierta en camino a la budeidad.

En las comunidades budistas por lo general la figura del bodhisattva se presenta como un ser sumamente tranquilo y compasivo, casi como un Buda. Pero a pesar de que se reconoce también como el que hace un lado su propia liberación para asegurarse de que todos los seres se iluminen antes que él mismo, poco se habla de su cualidad heroica.

Para beneficiar a todos los seres, un Bodhisattva tiene que ser virtuoso, guerrero, noble y valiente. Tiene que ser como dice una de las definiciones: un héroe con ascendencia divina. ¿Por qué? Porque la condición humana no es ningún paraíso. Al contrario, en muchos sentidos es un infierno sobre la tierra. Es un serio problema. Los humanos vivimos en degeneración desproporcionada y egoísta que nos lleva a enredarnos en conflicto tras conflicto, además de que nos obliga a corromper todo lo que tocamos. Por lo mismo, ejercer beneficio genuino en una mundo repleto de humanos enfermos, requiere una voluntad sobrehumana. Ante la ignorancia de la humanidad y el sufrimiento resultante, para uno lo más fácil es perder la cabeza y reaccionar también de forma ignorante. El Bodhisattva no está sujeto a ese condicionamiento y por eso puede actuar de forma heroica y despierta.

Su paciencia no es negociable. Su sacrificio es espontáneo. Su disciplina es inamovible y su compasión es vasta como el espacio.

¿Puede un humano volverse un bodhisattva?

Sí, pero las condiciones propicias deben estar presentes. 

Continuará.

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