El atajo a la vida sin ego

Foto de Andrew Neel en Unsplash

Hay una forma de soltar el ego instantáneamente. No es fácil, o más bien, no es agradable. Pero si lo logras es efectivo.

El camino largo a la vida sin ego es mediante la deconstrucción de la experiencia, a través de la práctica de la meditación. Pero hay una forma más rápida de llegar ahí.

Sin embargo, puede que el atajo se sienta un poco raro, aunque no mucho afortunadamente.

Entonces, ¿cuál es la técnica?

Ahí te va: te vuelves devoto a algo más saludable que tú.

Y ya, así se suelta el ego.

En una de nuestras clases en línea, hablamos sobre obedecer a alguien más saludable que tú, para así cambiar nuestros hábitos. Este método se ha usado mil veces en todo tipo de tradiciones espirituales.

Jesucristo tenía discípulos, los yoguis de la India siguen a sus gurús, los tibetanos se apoyan en lo que dicen sus lamas, y los practicantes en los dojos Zen siguen estrictamente las instrucciones de su roshi.

Si sigues a alguien más, se podría decir que estás bajo la voluntad de la persona a la que sigues.

Ten cuidado de quién sigues

“Pero, si sigues a alguien más, ¿no implica eso que adoptas un ego nuevo?”, tal vez pienses.

Sí y no. Seguir los pasos de alguien más sí te da una nueva personalidad. Pero al mismo tiempo tampoco eres tú mismo ya que eres alguien más.

Esto significa que debes tener mucho cuidado de quién sigues. No quieres adoptar una personalidad nociva que se presenta como saludable.

Ahora, en el caso de los seguidores del Buda, la cosa se complica un poco más.

Cuando Siddhartha se iluminó, algo muy inusual le sucedió. Según la perspectiva budista, un Buda ni existe ni no existe.

Sí lo sé, suena confuso. Su forma de estar no se parece a nada de lo que conocemos.

Cómo soltar y trascender el ego de forma permanente

Si sigues al Buda, ¿qué diablos estás siguiendo? Si tal naturaleza no se puede establecer porque, pues, el Buda está más allá de la existencia y la no-existencia, ¿podríamos decir que somos alguien?

No, no podemos, y ni siquiera podemos decir que NO somos alguien.

Por lo tanto, si nos volvemos devotos (con cuerpo, habla y mente) al Buda, actuaremos en una forma trascendental porque adoptaremos el comportamiento trascendental del Buda.

Qué loco, ¿no? Pero también es súper saludable.

Verás, si te vuelves un seguidor del Buda y, por lo tanto, adoptas su comportamiento trascendental más allá de la existencia, comienza a actuar de forma desinteresada porque, pues, el comportamiento está más allá de la existencia del ego.

Pero dado que el Buda también está más alla de la “no existencia” del yo, no tienes que destruir al yo.

Podríamos literalmente volvernos una naturaleza sin ego, la cual está completamente presente. Sin surgimiento y sin cese.

Por supuesto lo que estoy describiendo es un suceso ideal. En realidad, ser devoto al Buda es muy difícil. Especialmente en estos días ya que ya no se encuentra físicamente con nosotros.

Volviéndose el Buda en este instante

O sea, para volverse un un Buda trascendental, sin yo, tienes que actuar como alguien que ya ni siquiera está.

Por más absurdo que suene, justo de eso se trata el Budismo Vajrayana: los practicantes realizan rituales que les permiten verse a sí mismos como Budas, ahora mismo, de modo que en el futuro se puedan volver Budas de verdad.

En lugar de ser devotos de algo sagrado fuera de sus cuerpo, se transforman en esa cualidad sagrada que ya está presente en ellos mismos, mediante la devoción a ésta.

Es algo así como la práctica máxima de la devoción: volverse una deidad.

Para empezar, consíguete una estatua del Buda, o de cualquier objeto que consideres muy sagrado y saludable, y solo piensa que te rindes completamente al objeto.

Si alguna vez te preguntaste por qué las personas se postraban ante las estatuas, ahora ya lo sabes. Solo está soltando el ego mediante la devoción.

Si te gusta esta técnica, inténtala y dime cómo te fue.

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